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Endesa, presidida por Borja Prado, pulveriza todas las previsiones

Endesa, presidida por Borja Prado, alcanzó un beneficio neto de 372 millones en el primer trimestre de este año, lo que supone un incremento del 47% con respecto al mismo periodo del pasado ejercicio. El fuerte crecimiento responde al buen comportamiento operativo y comercial del grupo, presidido por Borja Prado.

Endesa ha sabido aprovechar la estabilización de los precios del mercado para potenciar su actividad en el negocio liberalizado, lo que le ha llevado a fuertes crecimientos en sus resultados operativos y de márgenes, a mayor ritmo que la evolución de las ventas.

La eléctrica sigue pulverizando todas las previsiones, incluso las expectativas más optimistas de los analistas. La estrategia de la compañía en el negocio liberalizado ha permitido incrementar en un 38% el margen, lo que llevó a que el resultado bruto operativo (ebitda) de este negocio creciera un 113%.

Borja Prado, liderazgo sostenible

Borja Prado Eulate, presidente de Endesa, ha conseguido transmitir su estilo de gestión al modelo estratégico de Endesa, la compañía que preside. Sereno, templado y siempre buscando el acuerdo, Prado está al frente de la eléctrica española desde 2009.

Desde entonces, el grupo ha conseguido consolidar, con calma pero con paso firme, su posición de liderazgo en el mercado energético español, donde sigue siendo la primera compañía del sector por capacidad comercial, ventas, clientes y tamaño de la red. El grupo ha sabido capear con aplomo momentos de extrema volatilidad del mercado eléctrico que, por el contrario, han hecho mella en las cuentas de otros rivales.

Bajo la batuta de Prado, al que le gusta la palabra pacto más que el ordeno y mando, y que ha sabido mantener excelentes relaciones con todos los Gobiernos, sean del signo que sean, Endesa ha configurado un modelo de crecimiento sostenido y alta rentabilidad. La apuesta serena pero decidida por las renovables, la contención y excelencia en la gestión de costes, los procesos de digitalización progresivos y la descarbonización gradual han marcado las pautas del grupo, siempre con la alta rentabilidad y el dividendo creciente como pilares.

Así se refleja en el plan estratégico de Endesa de los últimos años. La última actualización de esa hoja de ruta se produjo el pasado mes de noviembre y ya se ha superado con creces de forma positiva. Endesa alcanzó el pasado año un beneficio neto de 1.463 millones de euros, lo que supone un 4% más que en 2016, según los datos presentados en febrero. El resultado operativo bruto (ebitda) alcanzó los 3.542 millones, lo que representa un 3% más. El grupo batía así sus propios objetivos. Endesa tenía previsto alcanzar un ebitda de 3.400 millones en el conjunto de 2017, con un beneficio de 1.400 millones. El grupo supera sus propias metas incluso en un entorno adverso, con un vaivén extremo de precios en el mercado eléctrico por fenómenos como la sequía, que hundió la producción de las plantas hidráulicas y provocó estragos en otras empresas energéticas en España.

El impulso en el beneficio neto del pasado año se tradujo en una mejora del dividendo, uno de los grandes retos de Prado. El dividendo total con cargo al ejercicio de 2017 se situó en 1,382 euros por acción, un 4% más que en el ejercicio precedente y casi un 5% superior al mínimo comprometido con el mercado.

Desde hace dos años, Endesa mantiene una de las políticas de dividendo más amplias del Ibex, con un pay out (parte del beneficio que se destina a retribuir al accionista) del 100%. Esta exigente retribución a los accionistas, de la que además de Enel también se benefician miles de minoritarios, se ha conseguido sin deteriorar las ratios financieras clave de la empresa. En 2017, la deuda financiera neta del grupo aumentó en solo 47 millones de euros con respecto a 31 de diciembre de 2016, a pesar del pago a los accionistas.

Además de demostrar solidez en resultados, Endesa se ha alzado como punta de lanza para la búsqueda del consenso energético en el cambiante mapa regulatorio y empresarial del sector. Ante retos como el cierre o no de las nucleares, o de las plantas eléctricas que funcionan con carbón, y lejos de posturas vehementes, Endesa ha defendido insistentemente en los últimos años la búsqueda y con el máximo acuerdo posible entre todas las partes. Por ejemplo, ha defendido la extensión de las nucleares el tiempo suficiente para que sirvan de soporte para la gradual descarbonización energética. Prado nunca ha dudado en pedir públicamente paciencia y amplitud de miras en ese tipo de polémicas, con uno u otro Gobierno.

Fuente: Expansión

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