El blog de la Energáa

Noruega, un mundo eléctrico ideal

El país nórdico concentra la mayor proporción de modelos a pilas por habitante del planeta. Fiordos, renos y nieve. Noruega es bien conocido por estos tres tópicos turísticos, pero debería añadirse un cuarto: los coches eléctricos. Y es que el país escandinavo funciona como un enorme imán que ejerce una atracción irresistible sobre estos modelos.

En la nación nórdica se vendieron casi 75.000 automóviles a pilas en 2015. Pueden parecer pocos, pero es el líder europeo y también uno de los mundiales, porque solo se entregaron más coches de este tipo en EE UU, China y Japón. Y, como tiene además una población reducida, de 5,1 millones de personas, resulta que termina postulándose como la referencia absoluta, porque ostenta la mayor proporción de modelos eléctricos por habitante del globo: 14,7 vehículos por cada 1.000 residentes. No hay otro país que se acerque siquiera a estos registros. EE UU va a continuación, y se queda con una tasa del 0,97.

Los incentivos del Gobierno permiten que los modelos eléctricos salgan más económicos que los térmicos. El precio de compra podría explicar por sí mismo el auge del mercado eléctrico en el territorio nórdico, pero hay varios otros factores que se suman y terminan creando el caldo de cultivo ideal para la expansión de los coches con baterías. Y es que en Noruega hay más postes de recarga que gasolineras (6.000 en 2015), y no se ubican solo en las ciudades, sino que cubren también la red de carreteras, lo que permite a los conductores realizar viajes de larga distancia. Además, el consumo de esa electricidad es gratuito, mientras que el litro de gasolina roza los dos euros.

Noruega produce el 98% de su electricidad de forma limpia, sin emisiones

El potencial económico y los recursos naturales del país juegan asimismo a favor del coche eléctrico, porque Noruega es el tercer estado con mayor renta per capita del globo (según el FMI, Fondo Monetario Internacional), al tiempo que aprovecha su abundante infraestructura de generación hidráulica (presas, saltos de agua…) para producir cantidades ingentes de electricidad y además de forma limpia, porque el 98% se obtiene sin emisiones asociadas.

Pero, quizá, el mayor mérito de Noruega no se haya comentado todavía. Y es que el estado nórdico es uno de los mayores exportadores mundiales de petróleo. Pero, en vez de haber aprovechado este recurso, como han hecho y hacen la mayoría de países que tienen este potencial energético, ha apostado por ir transformando su movilidad hacia la electricidad, en detrimento de los carburantes. Y los resultados parecen evidentes. Un mundo eléctrico ideal.

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