El blog de la Energáa

Reutilizar el CO2 resultante de la fermentación del vino

La compañía vinícola Bodegas Torres quiere reducir en 2020 un 30% de sus emisiones de CO2. Para ello desarrolla técnicas como la metanización de CO2, el uso de microalgas o la carbonización de suelos empobrecidos. En esta línea la bodega ha presentado toda una serie de soluciones que ha puesto en marcha para mitigar sus efectos sobre el clima, entre ellas medidas que aplican para lograr reutilizar el CO2 resultante de la fermentación del vino. El objetivo no es otro que llegar a ser carbon neutral. 

Uno de los proyectos más potentes es la producción de biogás, que obtienen a partir de la materia orgánica digerida por bacterias anaeróbicas, es decir, en condiciones en las que no hay oxígeno. De ella se obtiene un 60% de metano y un 40% de CO2. De hecho, con el primer compuesto ya realizó la firma una prueba piloto en la que implantó en sus campos el tractor de metano. El CO2 resultante puede ser sometido, asimismo, a un proceso de metanación, para acabar obteniendo así combustible.

Otro de los proyectos de investigación se sirve de la producción de microalgas para generar biomasa. Éstas asimilan el carbono atmosférico y emplean las aguas residuales como fuente de nutrientes. Las aplicaciones de la biomasa resultante van desde el uso como fertilizante a combustible para la caldera de biomasa, de la que, por cierto, la empresa ya hace uso para reducir el gasto energético.

Apostar por el ahorro energético

Con todo, y pese a que Bodegas Torres reconoce la poca escalabilidad de la aplicación de microalgas, apuesta por el ahorro energético que supone cuando se aplican al tratamiento de aguas residuales.

En suelos empobrecidos, el carbono supone un complemento para mejorar su retención hídrica y su concentración de nutrientes. Sin embargo, si se inyecta directamente puede tener consecuencias negativas para las plantas. Así, trabajan en su conversión a biochar, un carbón vegetal compuesto por materia orgánica y con capacidad para reparar las propiedades de los suelos. Su efecto es mayor en suelos ácidos.

Y como una suerte de fertilizante, la inyección de CO2 en los invernaderos resulta en un aumento de productividad de las plantas por la asimilación del carbono.

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